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Publicado el 02 Abril 2026

Pascua 2026. La luz de la Resurrección de Jesús ilumina las tinieblas de nuestro mundo

Video de padre Giancarlo Zamengo, director del «Messaggero di sant’Antonio»

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p. Giancarlo Zamengo, en nombre de los frailes de la Basílica

Mira el video completo de la felicitación pascual https://youtu.be/pCy1Tjimm2I ].

Queridas amigas y queridos amigos de San Antonio, en los últimos días me he estado preguntando qué saludo pascual quería haceros llegar.

¿Qué nos sugiere San Antonio para la Santa Pascua de 2026?

Vemos a los poderosos del mundo apuntando a la violencia, a la guerra. Da miedo cómo se habla de planes para construir armas por valor de cientos de miles de millones

Vemos a quienes desde el poder pretenden hacer realidad sus demenciales planes de supremacía con el uso de la guerra y de la violencia de las armas.

Y estamos nosotros del «Messaggero di sant’Antonio» siempre hablando de proyectos para construir hospitales, escuelas, pozos, para dar pan a los comedores sociales. Que nos sentimos comprometidos en dar valor a la ayuda más pequeña. Pienso en los pocos céntimos que dona un jubilado al que le cuesta poder pagar la calefacción de su casa o los análisis médicos y, a pesar de todo, no deja de ayudar a los más pobres.

Nosotros cada día experimentamos concretamente cómo San Antonio atiende a quienes le piden ayuda.

San Antonio escribe en uno de sus Sermones de Pascua que el Resucitado nos da una triple paz.

La paz del tiempo, la que deseamos para nuestro mundo.

La paz del corazón, que nace del caminar por la vía de la virtud y la bondad.

¡La paz de la eternidad!

La primera paz hay que tenerla con el prójimo; la segunda con nosotros mismos, así tendremos también la tercera paz en el Cielo con Dios.

Así pues, mi deseo es que podáis construir espacios de paz en vuestras vidas, en vuestras familias, en vuestras comunidades con determinación y valentía.

¿De qué manera?

San Antonio comentando el episodio de Jesús resucitado mostrando a los discípulos los signos de su pasión escribe:
«Después de haberles mostrado las manos y el costado, el Señor dijo de nuevo: “”¡Paz a ustedes! Como el Padre me envió a mí” a la pasión, aunque me ame, casi con el mismo amor también yo los envío a ustedes a aquellos sufrimientos, a los que el Padre me envió a mí».

También nosotros tenemos marcas, heridas de vida que mostrar. Pero vivir la Pascua significa para nosotros sentirnos elegidos y amados para ser testigos de un amor sin límites y sin medida.

El amor que Jesús, el Resucitado, tiene por cada uno de nosotros, ¡guardémoslo en la alegría de nuestro corazón y de nuestra vida!

¡Felices Pascuas de Resurrección!