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Publicado el 25 Enero 2021

Una Piedra de la memoria del artista Gunter Demnig recuerda delante de la Basílica a Padre Placido Cortese, director del Messaggero di sant’Antonio en los años de la Segunda guerra mundial

Mártir de la caridad, salvó a centenares de judios y perseguidos políticos por la furia nazifascista y pagó con la propia vida su compromiso espiritual y civil

El 21 de enero delante de la Basílica de San Antonio, entre la plaza del Santo y la esquina con la calle Orto Botanico, se colocó la Piedra de la memoria realizada por el artista Gunter Demnig para recordar a padre Placido Cortese, fraile del Santo y director del Messaggero di sant’Antonio durante la Segunda guerra mundial.

El franciscano Siervo de Dios de quien está en curso la causa de canonización, desde su confesionario coordinaba secretamente las operaciones de salvamento de centenares de judios, soldados aliados y civiles perseguidos por la furia nazifascista, colaborando con el movimiento de Resistencia paduano.

La Piedra se colocó en el punto en que, el 8 de octubre de 1944, el fraile fue secuestrado por dos emisarios de la policia secreta nazi y trasladado al bunker de la Gestapo en Trieste, donde fue brutalmente torturado en el intento de sacarle los nombres de sus colaboradores, y después asesinado.

Su cuerpo no se encontró nunca (fue quemado en el lager nazi de la Risiera di San Sabba en Trieste) y los alemanes no dejaron rastros de su nombre, en un inútil esfuerzo para que de su historia se perdieran las pistas.

En la colocación de la Piedra de la memoria dedicada a padre Cortese, en proximidad de la celebración del “Día de la memoria” (27 de enero), que recuerda el derrumbe de las rejas de Auschwitz, estaban presentes el rector de la Basílica del Santo, padre Oliviero Svanera; padre Giorgio Laggioni, vicerector y vice postulador en la causa de canonización; Sergio Giordani, Alcalde de Padua; Gianni Parenzo, presidente de la Comunidad Judía de Padua; Giuliano Pisani, vicepresidente del comité científico del Giardino dei Giusti del mondo de Padua.

En la misma ceremonia, además de la Piedra de la memoria para padre padre Placido, fueron colocadas en Padua otras tres piedras dedicadas a Celina Trieste, Guido Usigli y Ester Giovanna Colombo, que llevan a 28 el número de piedras colocadas en la ciudad de Padua para recordar a los deportados en los campos de exterminio.

Condecorado en el año 2018 por el presidente de la República Italiana Sergio Mattarella con la Medalla de oro al mérito civil, padre Cortese, originario de Cres (Croacia), fue torturado hasta morir por no haber traicionado a los compañeros con los cuales había compartido una fuerte experiencia de caridad, poniendo cada día en peligro la propia vida para salvar la de los demás, testimoniando así los valores del amor, de la solidaridad, de la fraternidad y de la paz.

Él es mártir de la caridad, como el hermano polaco padre Maximiliano Kolbe, que en el infierno de Auschwitz ofreció su vida para salvar la de un padre de familia. Los dos franciscanos mártires son recordados en el mismo lugar, junto a la Basílica de San Antonio.